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GLEAGran Logia Escocista Argentina

Desde 1890 en la Historia de la Masonería Argentina

Linaje

Gran Logia Escocista Argentina

Linaje

Toda epopeya nace de un Linaje forjado sobre los metales más nobles y con el fuego a su máximo esplendor. La Gran Logia Escocista Argentina no escapa a esta regla. Es justamente este linaje el que forma a este grupo de Hermanos que día a día va escribiendo en las hojas de la historia masónica, el Legado que usufructuarán aquellos que nos procederán en el futuro.

Linaje
Toda epopeya nace de un Linaje forjado sobre los metales más nobles y con el fuego a su máximo esplendor.

GÉNESIS

La Gran Logia Escocista Argentina posee en su rica historia la esencia que entrega la Masonería Universal a todas las Ordenes: La búsqueda permanente, pero a la vez inalcanzable que es ni más ni menos la trascendencia del Ser. La masonería reúne entre sus Miembros personas de toda índole social, financiero y cultural que deseen un mundo mejor para las siguientes generaciones.

PRIMEROS PASOS

Un grupo de Hermanos que se habían iniciado en la Gran Logia de Libres y Aceptados y que pertenecían al Supremo Consejo Nacional intuyeron – con gran acierto – que debían levantar columnas de una Logia en el simbolismo si deseaban perpetuar una masonería distinta a la que estaban viendo, la cual se parecía más a un club que a una Orden Iniciática. Es así que decidieron re-levantar una Logia olvidada, fundada en 1890 en el seno del Gran Oriente Italiano en Argentina de ese entonces. La Logia se llamaba Unión Fraternal N° 198. Con ese Linaje se comenzó a trabajar


El levantamiento de Columnas de la Logia Unión Fraternal


La Respetable Logia Unión Fraternal pertenecía a aquellas Logias que se erigieron a fines del Siglo 19 en nuestro país. Nació Libre en base a la Unión de sus integrantes que con un corazón Fraternal se erigieron como emblema de la Masonería en el Barrio de La Boca.

Un barrio muy distinto al actual donde el hacinamiento de los inmigrantes llevaba a la desesperación. Un barrio de trabajadores extranjeros que buscaban un futuro mejor lejos de su tierra natal. Pero, no eran inmigrantes comunes. Su población era mayoritariamente italiana. Su pensamiento – aún los de aquellos más golpeados social y económicamente hablando – estaba enfocado en la libertad y en tratar de sacar el yugo de sus espaldas.


La mayoría de ese conglomerado de hombres y mujeres de bien eran aquellos inmigrantes que habían cruzado el Atlántico en pos de la búsqueda de justicia, esa justicia que alumbra las mentes y enaltece los corazones.

Y junto a ellos o mejor dicho entre ellos se encontraban muchísimos hombres que habían ingresado a la Masonería en su Italia natal. Y venían con ideas liberales a establecerse en un terruño lleno de oportunidades. Pero – como muchas veces sucede – dado el momento político y social imperante fueron empujados hacia sectores donde una vivienda era compartida por tres o más familias.

Ante esto, en lugar de amilanarse y dejar que la ola siga su curso, recurrieron a sus Herramientas Masónicas y de esta forma no solo se unieron, sino que sintieron en el pecho de cada uno de ellos que la Fraternidad debería estar por encima de sus diferencias políticas.

Y de esta forma, nació la Logia Unión Fraternal en el año 1890. Con distintos matices esos Hermanos descubrieron que sí se podía modificar el panorama social. Solicitaron su ingreso al Gran Oriente Italiano en Argentina el cual contaba con más de 3.000 integrantes y comenzaron a trabajar en pos de una Argentina con más Equidad.

Sin dinamitar las relaciones, sino que, por el contrario, reforzándolas y expandiéndolas a todos los actores y líderes de la ciudad comenzaron su trabajo. Recordaron que la verdadera Revolución Masónica no significa dinamitar puentes, sino que por el contrario su mayor tarea era construirlos entre aquellos que no pensaban igual.

¡Y vaya que se pusieron a trabajar!

Fueron, juntos a otras Logias bajo el Gran Oriente Italiano en Argentina, impulsores de la candidatura en el año 1896 de quien sería el primer Diputado Socialista de América: Alfredo Palacios.

Ahora no solo tenían la fuerza, también tenían una voz que los defendiera y sostuviera los ideales que habían juramentado defender. Fundaron y apoyaron a su vez junto a esas Logias Italianas instituciones tales como la cooperativa Unione e Benevolenza, el Hospital Italiano y la Escuela Unión Fraternal en el barrio de la Boca.

Llevaron progreso donde no había, medicina donde estaban los enfermos y justicia donde imperaba la venganza. Ayudaban a ambos lados del Atlántico a sus familias ante las desgracias naturales como terremotos e inundaciones. Se unieron al destino desarrollador del país que los había acogido en momentos de zozobra y cambios en el mundo. Se unieron en pos de un destino en común:

Engrandecer la Tierra que los había acogido y que ellos tomaron como su segunda patria.

Años más tarde, cuando el Gran Oriente Italiano se retira del Territorio Argentino, fueron absorbidos por el Gran Oriente Argentino. Pero nada fue igual y poco a poco se desvaneció el eslabón fraternal. Tuvieron que cerrar la Logia y como se dice masónicamente “abatir columnas”. Y así fue como la Logia Unión Fraternal N° 198 queda en el olvido.

La Logia Unión Fraternal revive en el siglo XXI

Noventa y tantos años tuvieron que pasar hasta que un grupo de Maestros Masones luego de estudiar el brillante pasado de ese Taller Masónico sintieran la necesidad y el deber de volver a colocar a la Logia en el lugar de privilegio que ostentaba.

Es así como un número de Maestros Escocistas que habían recibido los grados de Grandes Inspectores Generales, Príncipes Rosacruz y de Grandes Maestros Elegidos y Perfectos Masones se congregan para dar vida – sin saberlo aún – a lo que sería la constitución de una Gran Logia en Argentina. Los comienzos como siempre fueron difíciles, pero eso no amilanó ni los ánimos ni la inteligencia para que la logia creciera. Poco a poco fueron llegando profanos de todas las condiciones sociales, políticas y de credo lo que permitió un arco iris de ideas que los fundadores supieron dirigir entregando horas de instrucción.

Su crecimiento a gran escala, la instrucción continua de los Hermanos y su vocación por los grandes secretos del Universo fueron vistos como una amenaza real al status quo que mantenían en el seno de la única Orden masónica existente en esos días los líderes nacionales que protegen – hasta el día de hoy – los intereses de la Gran Logia Unida de Inglaterra en nuestro país. Acto seguido comenzaron las acciones en contra de estos hermanos hasta que vieron violados sus derechos y perseguidos por su forma de pensar. Acorralados entre la deshonra o la expulsión, tomaron la iniciativa de renunciar para formar parte en el recientemente Distrito Italiano bajo la denominación de Respetable Logia Unión Fraternal N° 55.

En el Distrito Italiano encontraron que su pasión por la fraternidad y por la instrucción de los secretos eran también temidos y ante este panorama hicieron aquello que no había sucedido desde el año 1936: Crearon una Gran Logia a la cual le pusieron el nombre Gran Logia Escocista Argentina

Cada Logia tiene su Emblema particular que la distingue de las otras. Es su Sello Masónico y perdura para siempre

El emblema de nuestra Logia Unión Fraternal es un Águila Republicana la cual asienta sus garras sobre la Espada de la Justicia, juramentando cada uno de los integrantes de nuestra Logia defender el Libre Pensamiento de todos los habitantes de nuestro País y del mundo.


La Espada reposa y resguarda sobre el lema “Deus Meunque Jus” del Grado 33° del Rito Escocés Antiguo y Aceptado

El Águila tiene su cabeza mirando hacia el Futuro. Un Futuro de Equidad que impulsa la Masonería hacia todos los habitantes del planeta.

Toda esta alegoría se recuesta la bandera de Francia sinónimo de “Liberté, Egalité, Fraternité” de la Revolución Francesa y de nuestra Enseña Patria, viendo reflejado en ella a todos los Masones esparcidos por la faz de la Tierra.

Nacimiento de la Gran Logia Escocista Argentina

Al igual de lo que sucede con todo aquel movimiento que tiende a romper paradigmas, el nacimiento de la Gran Logia Escocista Argentina fue primero ignorado, luego criticado hasta llegar a su actual estado de admiración por todos los estamentos masónicos nacionales e internacionales.

Es que la voluntad y perseverancia puesta por ese grupo de masones no había sido visto por ningún otro masón vivo en el territorio argentino. Ese linaje que le habían forjado aquellos masones en 1890 se transmutó en los corazones, cerebros y manos de quienes actuaban en nombre de una nueva masonería. Los corazones para darle candor para emprender, cerebro para razonar y dirigir la obra y un par de manos para hacer realidad aquello que tanto anhelaban.

De esta forma, reunieron tres Logias que fueron las primeras: Fraternos y Libres N° 1; Argentum N° 2 Y Fraternos y Libres N° 3. Así, Unión Fraternal quedó como la Logia Madre de la GLEA.


Fue tal la admiración que provocó tanto en el mundo masónico como así también profano que pronto se tuvo que levantar columnas de las Logias Lautaro N° 4; Jean Jacques Rousseau N°5; Constitución Nacional N° 6; Templarios N° 7 e Independencia N° 8.

Buscaron un espacio para poder tener sus Tenidas y lograron que un Hermano de una logia de la calle Perón los cobijara hasta el momento en que fue amenazado por su Orden y en pos de evitar problemas se retiraron. Mientras tanto, cientos de profanos se seguían uniendo a la institución derivando en la necesidad de buscar un lugar propio.

La búsqueda fue infructuosa y contra el reloj. Al fin, encontraron el lugar ideal tanto político como masónico: un espacio frente en la mismísima Plaza de Mayo. Justo donde había tenido la Masonería Argentina su primer Sede (que es donde se encuentra el Banco Nación). Pero no solo eso.


Tomando como vórtice la Pirámide de Mayo están la Casa de Gobierno, las importantes oficinas edilicias públicas donde se guardan los mayores secretos, el Cabildo de Buenos Aires, la Catedral de Buenos Aires, la Curia Romana, y también en el sitio exacto donde el masón Santiago de Liniers derrotó y obtuvo la rendición total de los ingleses comandados por John Whitelocke y por supuesto…en el sitio donde descansa el Padre de la Patria, el Gran Iniciado José de San Martín. Y todo eso bañado con las aguas del Río de la Plata que da la impronta de lo inmenso por descubrir.

Así los años fueron pasando y los vaivenes del destino también. Años duros de crecimiento y de forjar hitos que estarán siempre presentes en la larga historia de la Gran Logia Escocista Argentina.

Una de ellas fue la Carta Abierta al Muy Respetable Gran Maestre de la Gran Logia Unida de Inglaterra – el Duke de Kent – con motivo de un nuevo aniversario de los Caídos en Malvinas. Nunca antes una Gran Logia Argentina había tenido el atrevimiento de hacer algo así. También se decidió celebrar el Día del Maestro Masón Escocista el 6 de diciembre fecha en la cual – pero de 1808 – el General San Martín fue exaltado a Maestro en la Logia de Cádiz. Estas y otras actividades fueron las que, unidas a los trabajos, fortalecieron el alma de los Hermanos.

Durante los siguientes años se fueron incrementando el número de Logias con la llegada de Hermanos de otras Ordenes en Ciudad de Buenos Aires, Salta, Mendoza, Santiago del Estero, Campana, Mar del Plata, Pergamino, Córdoba y en otros importantes centros del país.